Criticas




Ossaba por Ossaba


1984

« Mi obra se transforma, camina, es una eterna viajera. Esas transformaciones las logro por medio de la luz y del color. Mis personajes transitan a través de los cambios que se operan durante « Las cuatro estaciones", ellos viven y vibran al ritmo del tiempo ».

2006
Mi obra es una fusión de figuras mitológicas y de elementos que dialogan entre sí. Parto de fuentes «transculturales»: iconografía cristiana y judía, cultura amerindia y europea. Múltiples como las influencias, son las técnicas y los materiales que empleo (variedad de soportes: tela, vidrio, madera, cartón…). Mis días transcurren entre los tiempos de reflexión, aquellos otros de investigación y de observación, que preceden a las ejecuciones de la obra. Es en el taller donde luego efectúo la alquimia de la materia y del color.

Durante los ochenta, comencé a trabajar la serie «Los Estados Generales de la América Latina», obra de gran crítica social. En este mismo período decidí como medio de protesta, quemar mis obras después de exponerlas. En este acto suicida y salvador afirmaba la purificación. Es en aquel entonces cuando mi pintura se inscribe al movimiento de la Transvanguardia, movimiento creado por el crítico de arte italiano Achille Bonito Oliva. En ese momento la Transvanguardia era la sola vanguardia posible. Tomé como referencia las obras maestras de los impresionistas: Manet, Monet, Fantin Latour, Renoir, Van Gogh…


A la serie «Los Estados Generales de la América Latina», le sucedió la trilogía «Juego de muchachos» representando el poder dominante (político, social, religioso). Personajes en un baile perpetuo, irresponsable, chocarrero y grotesco. En 1986 mi pintura comienza a admitir unas blancas Venus venidas del norte…Las cosas que se respiran en el aire…nace la serie « Madonas». Desde entonces ha sido el personaje central de las series sucesivas: « Las cuatro estaciones», « Espíritus celestes», « Variaciones sobre un mismo tema», « Los músicos», « La familia judía». En 2003 comencé la serie « Cartón lacerado», obra que mueve, excita pasiones y sentimientos frecuentemente dolorosos. Ilumina, alcanza la luz e impresiona los sentidos.

Mi arte así sea angustia, dolor, placer, me aporta la necesidad última que es la del vivir. El tiempo dirá si yo me comprometí lo suficiente y si aporté lo necesario.»


Ossaba